
El reloj sonó, hizo su apuesta particular. Y yo la mía. Sabes que siempre me gusto el azar. Las casualidades y el número 4. Y también sabes que te espero. Nunca quise ser Penélope, ni esperar a Godot, pero la literatura me persigue.
Otro día más. Y por su puesto, sigues sin aparecer. Parece que algo, por fin se te da bien.