martes, 23 de septiembre de 2008

VUELO 47...¿Es posible?...


Desde que era niña siempre he querido ir al Círculo Polar. Navegar. Llegar allí y mirar hacia arriba. Allí, sentiría mis pies fríos. Imagino que helados, pero no me importaría. Haría aviones de papel. En cada uno escribiría deseos, sueños que desde siempre tengo. Y cada avión lo lanzaría con fuerza. Con mucha fuerza. Los aviones comenzarían a volar. Mis ojos los perderían de vista. Y mis manos ya nunca los alcanzarían. Volarían Lejos. Muy lejos. Así, hasta que me quedara sin sueños… pero, ¿es posible quedarse sin deseos?



2 comentarios:

CHE dijo...

Me temo que no es posible. Aunque a veces querramos no soñar siempre hay algo que nos invade. Eso es lo que hace que no dejemos de ser niños.

Besazos

CHe

Lidia dijo...

Me temo (alegremente) que ni sin deseos, ni sin sueños, pequeña.
Pero es verdad, que siempre hay hielo cerca, ya me entiendes, para enfriar y hacer que la razón entre el juego.
Pero esa razón no tiene por qué enfriar demasiado, para eso están las alas...


P.D. Yo pienso mucho acerca del equilibrio...aunque la vida es una montaña rusa y mantenerse es difícil... cuánto más, si uno pierde los sueños y las ilusiones.
Yo diría que son lo más característico de cada persona. Los anhelos.